-¿Sabes
como se sostiene una pluma en el aire?
+...¿Sin
esfuerzo?
-Eso es. ¿Y sabes
como rompen las olas?
+¿Sin
miedo?
-¿Y como se dirige una orquesta?
+Con
confianza.
Es
aprender a sostenerte una sola vez. Y te valdrá para todas las
demás. Y todavía mejor si recuerdas que tu ya habías aprendido a
andar en una cuerda floja; que a ti todo te queda pequeño, hasta tus
miedos.
Con
cada una de mis ilusiones pienso trazar una línea recta y no voy a
parar hasta que la haya cruzado. Del mismo modo que esos dos funambulistas que
andan sobre su cuerda floja, siempre recta. Al llegar, se encuentran, después de mucho tiempo esperándose. Ellos también superaron sus
miedos.
Y los
cambios. Ellos siempre aparecen, a veces los buscas y otras no, pero
siempre van. En algunos momentos los recibes con los brazos abiertos
y les guardas una sonrisa; otras sin embargo te abordan, sin más.
Con
los recuerdos pasa igual. Y con las personas que estaban y ya no
están. Y con todo lo que se deja atrás. Pero todo eso se mantiene;
solo basta con que tu lo sepas llevar. Como si estuvieras andando sobre la
cuerda...con paciencia, con seguridad.
De
mientras en otro escenario tu vas caminando, avanzas, creces,
construyes, te rompes, te sostienes, bailas, descansas y aprendes.
Aprendes
a hacer todo lo anterior, sin miedo.
+¿Pero porque me has preguntado lo anterior?
-Porque has tenido miedo. Has olvidado ser valiente y has perdido tu confianza.
+¿Por que dices eso?
-Porque he visto lo que has escrito. Y lo haces como si le escribieras a otra persona todo lo que a ti te quieres decir.
“Mirarte de frente. Admito en voz alta que no pocas veces he sido tentado en coger mi esperanza y lanzarla sin más a la fosa común, donde yacen los sueños que nos diferencian”.